No se excedan en nada: sean temperantes.
«Todo aquel que lucha [el atleta] de todo se abstiene (es temperante)» (1 Corintios 9:25). «El amor… no persigue ventajas egoístas» (1 Corintios 13:5,). «Si pues coméis, o bebéis, o hacéis otras cosas, hacedlo todo para la gloria de Dios» (1 Corintios 10:31). «Hiero mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre [tengo dominio propio]» (1 Corintios 9:27). «Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma» (2 Tesalonicenses 3:10). «Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla» (Hebreos 13:4). «No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias: ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad» (Romanos 6:12-13).
Los excesos pueden arruinar su matrimonio. Así también la falta de entusiasmo. El trabajo, el amor, el descanso, el ejercicio, el juego, los cultos, las comidas y las relaciones sociales deben ser cuidadosamente equilibrados en su matrimonio, o de otra manera éste irá mal. El exceso de trabajo y la falta de sueño, así como la carencia del debido ejercicio y el debido alimento, hacen que la persona se vuelva criticona, intolerante y negativa. El comer en exceso constantemente es un gran mal que fortalece la naturaleza animal y amortigua la conciencia.
Los abusos sexuales destruyen el amor por las cosas santas y debilitan la vitalidad. El matrimonio no es una licencia para excederse en las prácticas sexuales. Los actos degradantes, las desviaciones o la intemperancia destruyen el amor y el respeto mutuo que los cónyuges se deben. Una vida sexual temperante es lo que la Biblia recomienda (1 Corintios 7:3-7). Las relaciones sociales con los demás son absolutamente esenciales. La verdadera felicidad no puede hallarse en el aislamiento. Deben aprender a reír y disfrutar en forma sana de los momentos agradables. El ser excesivamente serios es peligroso. El hacer las cosas con exceso o sin entusiasmo, debilita la mente, el cuerpo y la conciencia, así como la capacidad de amarse y respetarse mutuamente. No permita que la intemperancia eche a perder su matrimonio.