Recuerden que la crítica y los rezongos destruyen el amor.

«Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas» (Colosenses 3:19). «Mejor es morar en tierra desierta que con la mujer rencillosa e iracunda» (Proverbios 21:19). «Gotera continua en tiempo de lluvia y la mujer rencillosa, son semejantes» (Proverbios 27:15). «Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga [una tabla entera] que está en tu propio ojo?» (Mateo 7:3). «El amor busca una forma de ser constructivo» (1 Corintios 13:4-7, edición inglesa de Phillips).

Dejen de criticar y de rezongar. Dejen de encontrar faltas. No esperen perfección, o de otra manera resultará amargura. Pasen por alto las faltas y busquen las cosas buenas. No traten de reformar, controlar o forzar al cónyuge, pues destruirán su amor. Sólo lo bueno puede cambiar a la gente. Un sentido del humor, un corazón alegre, la bondad, la paciencia y el afecto eliminarán las dos terceras partes de los problemas de su matrimonio. Trate de hacer a su cónyuge feliz en vez de querer hacerlo bueno. El secreto de un matrimonio de éxito no radica en tener el cónyuge apropiado, sino en ser uno mismo el cónyuge apropiado.