1- Antes de empezar
Lo que necesitamos para empezar a practicar el masaje es atención, tiempo y energía y sobre todo sensibilidad.
Para prepararnos para la terápia que nos concierne que es el masaje de espalda, son necesarias ciertas directrices generales. Ante todo, es necesario tener preparado el entorno, de manera que todo esté dispuesto para la sesión antes de empezar.
La habitación debe estar con una temperatura agradable y confortable, con almohadillas, mantas, toallas y con el aceite o cremas que pueda necesitar.
Para dar masaje debemos movernos con plena libertad, por ello llevaremos una ropa holgada y cómoda. Sin perder la continuidad, debe relajarse cuando cambie de posición durante la sesión, sino su tensión se transmitirá a la otra persona.
Sus movimientos han de realizarse desde el tronco y la pelvis, utilizando todo el cuerpo para aplicar presión, no sólo las manos o los hombros. Evitará cansarse o sentirse tenso si consigue respirar libremente y deja que su cuerpo se mueva con naturalidad.
Antes de cada sesión es necesario hablar con la persona sobre lo que va a hacer y averigue donde esta localizado el dolor. No empezar un masaje si está preocupado, indispuesto o de mal humor, pues esto agotará su energía y su estado repercutiría sobre la otra persona. Se debe encontrar el tipo de presión que necesita cada parte del cuerpo y distinguir entre dolor y molestia.
2- Antes de empezar con el masaje de Espalda
Antes de empezar a dar masaje sobre la espalda hay que untarla con aceite o crema para masajes. Ello permitirá poder deslizar las manos sobre la superficie de forma suave y regular, sin producirle una fricción molesta.
No se exceda en la cantidad de crema utilizada ya que si la espalda está muy empapada, no se podrá ejercer el contacto adecuado.
Caliente un poco el aceite o la crema que vaya a usar colocando el recipiente en agua caliente o aplica el aceite o crema en tus manos y calienta estos con una fricción con las manos antes de aplicarlo.
3- Las Fricciones del Masaje
Fricciones Básicas de deslizamiento
Estas fricciones deberán realizarse suavemnete y deslizando rítmicamente las manos sobre la piel. Se emplean en cualquier parte del cuerpo para empezar y para finalizar el masaje, en este caso la espalda, y también como masaje de transición con el fin de amortiguar el cambio de un movimiento a otro. Estas fricciones no actúan sobre la profundidad de las masas musculares.
a- La Fricción Larga
Esta fricción es un movimiento amplio, fluido y suave. Apoye suavemente las manos sobre el cuerpo del receptor. Con las manos juntas muévalas lentamente por la espalda, siguiendo las curvas del cuerpo. Cuando llegue a la región inferior de la espalda separe las manos y vuelva por los lados. Repita luego el movimiento 3 veces. Utilice esta fricción para extender el aceite o la crema por toda la espalda.
b- La Ondulación
Acaricie suavemente la piel, usando la punta de los dedos y las manos alternativamente. Las manos deberán estar relajadas para poder recorrer una amplia zona sin tener la necesidad de cambiar de postura.
c- Movimientos amplios circulares
Mueva las manos realizando circulos bastante amplios, como formando espirales.
Fricciones de Profundidad Mediana
Con estas fricciones se empieza a trabajar más profundamente sobre las grandes masas de músculos, amasando, estirando y retorciendo la carne. El objetivo de estas fricciones consiste el relajar los músculos, eliminando las materias residuales y favoreciendo la circulación sanguínea y linfática. Para ello alterne las manos y amase, estire y retuerza la carne. Para amasar apriete y suelte la carne con un movimiento amplio y circular. Para estirar realicelo en los costados. Para el retorcimiento las manos se acercan desde los costados opuestos, de manera que la carne se comprime primero hacia arriba y luego se estira.
a- El Amasamiento
Use toda la mano. Agarre y apriete una pequeña zona, soltando la carne con una mano mientras la otra empieza a coger más. No separe demasiado las manos del cuerpo y pase gradualmente de una mano a la otra, como si estuviera amasando pasta.
b- El Estiramiento
Coloque una mano en el costado del receptor de manera que toque la mesa o el suelo con la punta de los dedos y teniendo cerca la otra mano. Estire hacia arriba alternando las manos y llevando cada una a donde estaba la otra. Recorra así todo el costado, siempre con movimientos rítmicos.
c- El Retorcimiento
Coloque la mano izquierda en el costado más cercano y la derecha en el otro costado y luego empuje hacia adelante con la mano izquierda y hacia atrás con la derecha. Sin detenerse, cambiar la dirección y volver al lado opuesto. El movimiento deberá ser lento y sin interrumpir en ningún momento la continuidad de las fricciones.
Fricciones de Profundidad
Aquí usaremos los pulgares, las puntas de las manos para llegar a la profundidad del tejido, donde pueden haber ocultas otras tensiones. Una vez habiendo relajado al receptor con los movimientos de deslizamiento y de profundidad mediana ya se puede penetrar en las capas más profundas de los músculos y actuar sobre las articulaciones. La penetración ha de ser progresiva hasta el límite del dolor, permitiendo una ligera molestia.
a- Presión con el talón de la mano
Apretar suave pero firmemente con el talón de las manos, en un movimiento alternado y rítmico.
b- Rodamiento de los pulgares
Hundir la yemas de los pulgares en la carne con presiones cortas y profundas, o realizando pequeños círculos, según el lugar donde realice el masaje. Presione con un pulgar después del otro sucesivamente, cada vez con un poco más de fuerza, hasta llegar a recorrer una amplia zona.
c- Presión con la punta de los dedos
Realizar pequeñas curvas elípticas apretando las articulaciones y sus zonas colindantes. Estos movimientos han de ser algo profundos, y no sólo sobre la superficie de la piel.
4- La Percusión
La percusión es un movimiento más estimulante que relajante que consiste en distintos tipos de presiones rítmicas y enérgicas, realizadas repetidamente. Los golpes pueden realizarse con el canto de la mano, con la mano ahuecada, y con el puño cerrado. El objetivo de la percusión es el de estimular las zonas de tejido blando, como los músculos de los muslos y las nalgas, tonificando la piel y favoreciendo la circulación.
a- Golpes con los cantos de las manos
Golpear suavemete con los cantos de las manos, presentando una palma frente a la otra, de forma alternada, bastante rápido y con los dedos algo sueltos.
b- Golpes con las manos ahuecadas
Ahueque la manos, arqueándolas por los nudillos, pero con los dedos rectos. Golpee suavemente y alternando con una y otra mano.
c- Golpes con los puños
Cerrar los puños sin apretar y repita la misma sucesión de golpes, alternativamente, con la parte más carnosa del puño. Las manos deberán estar relajadas para poder golpear con firmeza pero suavemente.
d- El Pinzamiento
Ha de pellizcar pequeñas zonas de carne entre los pulgares y los demás dedos. La carne ha de resbalar fácilmente entre los dedos tras cada pellizco.
5- Secuencia Básica a seguir en el Masaje
Cuando se aprende la técnica del masaje, es más semcillo entender y memorizar la secuencia del masaje si está desglosada. En la espalda se empieza dando masaje, primero sobre toda la zona, y luego sucesivamente en diversas partes más reducidas.
a- Masaje de los hombros desde la cabeza
- Amasamiento de los hombros
- Rodamiento de los pulgares en la base del cuello
- Presiones con los pulgares junto a la columna vertebral
b- Masaje de los hombros desde el costado
- Masaje bajo el borde del omóplato
- Presiones sobre la superficie del omóplato
- Presiones sobre la espina del omóplato
- Amasamiento de los músculos del cuello
c- Masaje en la parte inferior de la espalda
- Masaje en las vértebras lumbares y sacro
- Amasamiento de los músculos de las nalgas
- Pinzamiento en las nalgas
- Ascensión por los costados
d- Masaje en la columna vertebral
- Deslizamiento de los dedos
- Fricción sobre la columna
6- Colocación de las Manos
El contacto inicial con las manos reviste suma importancia. Si las manos de la persona que da masaje expresan cuidado, sensibilidad y confianza, se establecerá el tono adecuado para el resto del masaje. Sus manos deben tocar al receptor con autoridad y suavidad a fin de que éste tenga confianza en ellas. Es el contacto inicial el que asegura inmediatamente la confianza y sumisión.
No se puede dar masaje con eficacia a menos que el receptor esté dispuesto a recibir. El receptor debe permitir que el masajista penetre en la esencia misma de su ser.
Coloque suavemente una mano sobre el sacro y la otra directamente entre los omóplatos. Deje que sus manos contacten con el cuerpo del receptor de la misma manera que la mantequilla se derrite sobre un pastel.
Cuando sus manos se encuentren en reposo total, todo su cuerpo debe estar relajado. Mantener este contacto durante diez segundos. Asegúrese de que sus muñecas y manos están relajadas, ya que unas manos tensas comunican tensión al receptor
7- El Primer Contacto
La sensación que produce el primer contacto y la que produce el interrumpirlo es algo muy importante para la persona que recibe el masaje. Después de repartir homogéneamente el aceite en sus manos, bájelas muy lentamente hacia la parte del cuerpo sobre la que va dar masaje. Igual que usted puede sentir el calor o la energía que rodea el cuerpo de su pareja antes de llegar a tocar su piel, ésta puede sentir la presencia de sus manos, por encima de su cuerpo. Las manos han de estar relajadas al tocar el cuerpo, y cuando necesite coger más aceite o moverse hacia otra parte del cuerpo, la interrupción también ha de ser lenta y suave. En algunas escuelas de masaje se aconseja mantener siempre una mano sobre el cuerpo mientras se trabaja, pero esto no es necesario si los movimientos son lo suficientemente suaves. Especialmente al trabajar en el suelo, es mejor interrumpir el contacto para desplazarse hacia otra parte del cuerpo, pues es difícil cambiar de posición sin golpearlo alguna vez de forma accidental.
8- El Masaje de la Zona Superior de la Espalda
Masaje de los Hombros desde la Cabeza
Cuando haya extendido el aceite por la espalda, empiece a trabajar sobre los hombros, uno después del otro. Comenzar por el hombro opuesto al que está mirando el receptor. En primer lugar, los masajes han de rodear al omóplato y subir por las costillas. Después empiece con las fricciones más firmes, amasando las partes carnosas de los hombros. Ejercer cada vez más presión, pero de forma gradual, con los pulgares, rodeando la base del cuello y el trapecio. Deberá concentrarse más en los nudos de tensión que encuentre, intercalando masajes más amplios y suaves para relajar los músculos. Puede terminar con presiones alternadas de los pulgares a lo largo de la columna vertebral.
- Amasamiento de los hombros
Apretar y juntar la carne empleando una mano después de la otra. Amasar toda la zona que rodea al omóplato y la región de las costillas, así como el mismo hombro, siguiendo sus curvas.
- Rodamiento de los pulgares en la base del cuello
Puede empezar a dar masajes más profundos rodando los pulgares en el triángulo formado entre la parte superior del hombro y la base del cuello. Las presiones deberán ser cortas y firmes, y cada vez más profundas para aliviar cualquier tensión. Hay que comprobar que la presión no parezca excesiva para la otra persona.
- Presiones con los pulgares junto a la columna vertebral
Empezar desde la base del cuello, trabajar con los pulgares alternativamente y con presiones firmes y cortas a lo largo del surco que forma la columna vertebral. Bajar así hasta la mitad de la espalda, luego deslizar las manos hasta la base del cuello y repetir el proceso.
9- El Masaje de Ambos Lados de la Espalda
Masaje de los Hombros desde el Costado
Cambie de posición para trabajar sobre el mismo hombro desde el lado, de espaldas a su cara. Levante con cuidado el antebrazo de su pareja y póngalo sobre la parte inferior de su espalda. Una vez colocado el brazo del receptor en la espalda, ponga su mano derecha bajo el hombro del receptor y su mano izquierda bajo el hombro izquierdo, y viceversa cuando lo haga desde el otro lado. Ahora podrá ver el omóplato más marcado. Emplee su mano libre para trabajar sobre él y a su alrededor. Una vez que haya presionado a lo largo de la espina del omóplato, y amasado la parte posterior del cuello, aparte el brazo del receptor de su espalda suavemente y coloquelo junto a su lado.
- Masajes bajo el borde del omóplato
Coloque una mano bajo el hombro y con la otra dé masaje alrededor del omóplato. Empezar en la parte superior del hombro, bajar despacio rodeando el omóplato y presionando bajo el borde. Repetir varias veces.
- Presiones sobre la superficie del omóplato
Describa pequeños círculos con las puntas de los dedos sobre la superficie del omóplato. Repetir varias veces sobre toda la zona.
- Presiones sobre la espina del omóplato
Localice la espina del omóplato tal como muestra la figura de la izquierda ( la espina del omóplato cruza horizontalmente la parte superior de ambos lados de la espalda ). Apriete la espina firmemente con los dedos y el pulgar a lo largo de ella varias veces desde el cuello hacia el exterior.
- Amasamiento de los músculos del cuello
Coger los músculos de la base del cuello entre el pulgar y los otros dedos. Presionar sobre los músculos, amasandolos en toda la zona del cuello.
10- El Masaje de la Zona Inferior de la Espalda y Zona Vertebral
Masaje en la parte inferior de la Espalda y Gluteos.
Sitúese en la parte inferior de la espalda, al lado de su pareja y a la altura de sus muslos. Primeramente, amasar los músculos de la parte inferior de la espalda y luego masajear las nalgas antes de subir por ese lado de la espalda.
- Amasamiento de los músculos de llos gluteos
Hundir las manos hasta donde le sea posible en una de las nalgas y empieze a amasar profundamente, cogiendo la carne y soltándola sucesivamente con una y otra mano. Trabaje sobre toda la nalga, apretando y amasando.
- Pinzamiento en las nalgas
Alternando las manos, coja pequeñas zonas de carne entre el pulgar y los otros dedos y suéltelos. Trate de mantener un ritmo más bien rápido pero regular, siempre con las manos relajadas y las muñecas sueltas.
- Ascender por los costados
Empiece por las nalgas y emplear las manos alternativamente para ir subiendo por el lado opuesto del cuerpo, sin dejar nunca de tener una mano en contacto con él.
11- Masaje en la columna Vertebral
El estado de la columna vertebral tiene repercusiones tanto a nivel físico como emocional. Los nervios de la columna unen el cerebro con todas las demás partes del cuerpo, y al estar la columna cerca de la superficie de la espalda, el masaje en esta zona puede tener un efecto profundamente relajante. En general, hay que evitar presionar directamente sobre las vértebras y se trabajará a los dos lados de la columna, disipando cualquier nudo que podamos encontrar durante el masaje.
Importante: Nunca tocar la columna vertebral en el masaje, se debe de realizar a los lados de la misma.
- Deslizamiento de los dedos
Apoyar una mano sobre la otra y deslícela desde la base de la columna hasta el cuello. Con los dedos índice y corazón, presione sobre los lados de la columna siguiendo el mismo camino con la otra mano, con lo que se creará una onda a lo largo de toda la columna dorsal hasta llegar al coxis.