Acudan a Dios para ser felices en el matrimonio

“El que los creó desde el principio los hizo macho y hembra.” (Mateo 19:4)

Jehová Dios casó a la primera pareja. La Biblia dice que él creó a la primera mujer y “procedió a traerla al hombre”. Adán se sintió tan feliz que dijo: “Esto por fin es hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Génesis 2:22, 23). Jehová sigue queriendo que los casados sean felices.

Cuando dos personas se casan, quizá piensen que todo será perfecto. Pero la realidad es que hasta las parejas que más se aman tendrán problemas (1 Corintios 7:28).

 Acepta el papel que Dios le ha dado

LO QUE DICE LA BIBLIA: 

El esposo es el cabeza de la familia (Efesios 5:23).

Si usted es el esposo, Jehová espera que cuide de su esposa con cariño (1 Pedro 3:7). Él la creó como complemento suyo y quiere que la trate con dignidad y amor (Génesis 2:18). Debe amarla tanto que los intereses de ella sean más importantes que los suyos (Efesios 5:25-29).

Si usted es la esposa, Jehová espera que le tenga profundo respeto a su esposo y que lo ayude a cumplir con su papel (1 Corintios 11:3; Efesios 5:33). Apóyelo en sus decisiones y coopere con él de buena gana (Colosenses 3:18). Al hacerlo, será muy valiosa a los ojos de él y de Jehová (1 Pedro 3:1-6).

LO QUE PUEDE HACER:

  • Pregúntele a su cónyuge qué puede hacer usted para ser un mejor esposo o esposa. Escuche con atención lo que le diga y haga lo posible por ponerlo en práctica

  • Sea paciente. Aprender a complacerse mutuamente toma tiempo

Muestre interés sincero por los sentimientos de su cónyuge

LO QUE DICE LA BIBLIA: 

Es importante que tome en serio los intereses de su pareja (Filipenses 2:3, 4). Trate bien a su cónyuge, recuerde que Jehová espera que sus siervos sean amables siempre (2 Timoteo 2:24). Piense en cómo va a expresarse, pues la Biblia advierte: “Las palabras desconsideradas hieren como una espada, la palabra de un sabio será el remedio” (Proverbios 12:18). El espíritu de Jehová lo ayudará a hablar de manera amorosa y con bondad (Gálatas 5:22, 23; Colosenses 4:6).

LO QUE PUEDE HACER:

  • Pídale a Dios que lo ayude a mantener la calma y una mentalidad abierta antes de hablar de asuntos importantes con su cónyuge

  • Piense con cuidado qué dirá y cómo lo dirá

 Recuerde que son un equipo

LO QUE DICE LA BIBLIA: 

Al casarse, los cónyuges llegan a ser “una sola carne” (Mateo 19:5). Pero siguen siendo dos personas que a veces tendrán diferencias de opinión. Así que es necesario que ustedes aprendan a estar unidos en lo que piensan y sienten (Filipenses 2:2). La unidad es imprescindible cuando tomen decisiones. ¿Cómo se logra? La Biblia dice: “Por el consejo los planes se establecen firmemente” (Proverbios 20:18). Permita que los principios bíblicos los guíen cuando decidan juntos sobre alguna cuestión importante (Proverbios 8:32, 33).

LO QUE PUEDE HACER:

  • No se limite a hablar con su cónyuge de cosas generales; háblele de sus sentimientos

  • Antes de comprometerse a hacer algo, consulte el tema con su cónyuge

Familia feliz: El trabajo en equipo

¿Qué implica el trabajo en equipo?

Los cónyuges que trabajan en equipo son como un piloto y un copiloto con el mismo plan de vuelo. No piensan solo en sí mismos, sino en lo que es mejor para los dos, incluso cuando surgen problemas.

PRINCIPIO BÍBLICO: “Ya no son dos, sino una sola carne” (Mateo 19:6).

“Ambos cónyuges deben cooperar para que el matrimonio funcione” (Christopher).

¿Por que es importante?

Si los cónyuges no trabajan en equipo, cuando surge un problema, se atacan entre sí en vez de atacar el problema y, al final, lo que era un asunto de poca importancia se convierte en un problema grave.

“El trabajo en equipo es fundamental en el matrimonio. Si el esposo y la esposa no fuéran un equipo, solo seríamos compañeros de en la vivienda: dos personas que viven juntas, pero que no se ponen de acuerdo para tomar decisiones importantes”

¿Qué puedo hacer?

Analicese en estos aspectos:

  • ¿Considera que el dinero que gana es solo suyo?

  • ¿Necesita estar sin su pareja para relajarse de verdad?

  • ¿Tiene poco trato con la familia de su cónyuge aunque ellos estén muy unidos?

Hable con su pareja:

  • ¿En qué aspectos de nuestro matrimonio trabajamos bien en equipo?

  • ¿En qué aspectos podríamos mejorar?

  • ¿Qué medidas podemos tomar para trabajar mejor en equipo?

Consejos:

  • Imagínese que el matrimonio es como un partido de tenis. ¿Qué podrían hacer para jugar en el mismo equipo y no el uno contra el otro?

  • En vez de pensar en cómo puede ganar usted, piense en cómo pueden ganar los dos.

“No importa quién tiene la razón. Lo que importa es que haya paz y unidad en el matrimonio” (Ethan).

Principio bíblico: “No vigilando con interés personal solo sus propios asuntos, sino también con interés personal los de los demás” (Filipenses 2:3, 4).

 

Cómo ser más pacientes

 ¿Por qué tiene que ser paciente?

  • En el matrimonio es muy fácil ver los defectos del otro.

  • La impaciencia puede hacer que hables antes de pensar.

    La Biblia dice: “El amor es paciente y bondadoso” (1 Corintios 13:4). Lo lógico sería que dos personas que se quieren se tuvieran paciencia. Pero no siempre es así.

    “Como cualquier cualidad, la paciencia disminuye más rápido de lo que aumenta. Para ser cada vez más paciente hay que esforzarse y pidiendo a Dios la cobertitura sobre este aspecto”.

 ¿Qué puede hacer para ser más paciente?

  • 1 Cuando pasa algo inesperado.

    Ejemplo: Su cónyuge le dice algo que le duele, y a usted le gustaría pagarle con la misma moneda.

    Clave bíblica: “No te enojes fácilmente, porque enojarse es propio de tontos” (Eclesiastés 7:9, nota).

    Qué puede hacer: Deténgase. Antes de responder, intente pensar que su cónyuge en realidad no quiso hacerle daño. “La mayoría de nosotros reaccionamos por lo que creemos que dijo y no por lo que realmente dijo nuestro cónyuge”, Luche por salvar su matrimonio.

  • Por otro lado, si su cónyuge lo hubiera hecho con mala intención, sea paciente y no se vengue; así no añadirá más tensión a la situación. La Biblia dice: “Donde no hay leña, se apaga el fuego” (Proverbios 26:20).

    Piense en esto:

    • ¿Cómo reacciona cuando su cónyuge dice o hace algo que le molesta?

    • ¿Cómo puede ser más paciente la próxima vez que ocurra lo mismo?

  • 2 Cuando surge el mismo problema vez tras vez.

    Ejemplo: Su cónyuge siempre se retrasa, y usted acaba esperando y echando humo.

    Clave bíblica: “Sigan soportándose unos a otros y perdonándose con generosidad” (Colosenses 3:13).

    Qué puede hacer: Preocúpese más por su matrimonio que por sus necesidades personales. Pregúntese: “Si le doy demasiada importancia a este asunto, ¿se perjudicará mi matrimonio?”. Además, recuerde que la Biblia dice que “todos tropezamos muchas veces” (Santiago 3:2). Esto quiere decir que usted también tiene cosas que mejorar.

    Piense en esto:

    • ¿Es usted paciente cuando su cónyuge se equivoca?

    • ¿Qué puede hacer para ser más paciente en el futuro?

Cómo mostrar respeto

El esposo dice: “Cuando nos casamos, teníamos opiniones diferentes sobre lo que significa mostrar respeto. No es que una opinión fuera mejor que la otra, simplemente eran maneras distintas de ver las cosas. Muchas veces sentía que mi esposa no me hablaba con suficiente respeto”.

La esposa dice: “Donde yo crecí, la gente suele hablar muy alto, hacer gestos muy expresivos con la cara e interrumpirse unos a otros. Nadie considera que eso sea una falta de respeto. Pero el ambiente en el que creció mi esposo era completamente diferente”.

El respeto en el matrimonio no es un lujo; es una necesidad. ¿Cómo puede usted demostrar que respeta a su cónyuge?

Qué debo de saber?

Para los hombres, es muy importante que se les respete. La Biblia recomienda al esposo que “ame a su esposa tal como se ama a sí mismo”. Pero entonces añade: “La esposa debe tenerle profundo respeto a su esposo” (Efesios 5:33). Aunque ambos cónyuges necesitan sentirse amados y respetados, el respeto es particularmente importante para los hombres. Un esposo dice: “Los hombres necesitamos sentir que podemos manejar las situaciones, solucionar los problemas y cuidar de nuestra familia”. Cuando una mujer respeta a su esposo por tener estas capacidades, no solo le hace bien a él, sino que ella también se beneficia.

Ellas también merecen respeto. Es más, si un hombre no respeta a su esposa, no la ama de verdad. “Es importante que respete las opiniones de mi esposa y sus sugerencias.

Pero además, debo respetar sus sentimientos. Aunque yo no entienda por qué ella se siente de cierta manera, no puedo quitarle importancia a cómo se siente”.

Cada uno siente el respeto de forma distinta. Lo importante no es si usted cree que es respetuoso, sino si su cónyuge se siente respetado.

 Lo que puedo hacer

  • Escriba tres cualidades que admire de su cónyuge. Estas cualidades le servirán para fortalecer el respeto que siente por él o por ella.

  • Durante una semana, tome nota de cómo se comporta usted (no su cónyuge) en los siguientes aspectos.

Lea Proverbios 12:18.

Pregúntese:

  • ¿Le hablo a mi cónyuge con respeto?
  • ¿Lo critico más de lo que lo felicito?
  • ¿Qué tono de voz empleo cuando le hago una observación o le planteo alguna queja?.
  • ¿Cree que su cónyuge estará de acuerdo con sus respuestas?

(Lea Colosenses 3:13).

IIntente hacer esto:

Póngase como objetivo felicitar a su cónyuge al menos una vez al día. Quizás le ayude repasar la lista que hizo de las cualidades que admira de su cónyuge. Y adquiera la costumbre de decirle lo que le gusta de él o de ella (1 Corintios 8:1).

Ejemplo: Dedico mucho tiempo a las tareas del hogar. Cuando noto que mi marido respeta lo que hago y recoge sus cosas o lava los platos, siento que mi esfuerzo vale la pena y que lo que hago por nuestro matrimonio es importante.

Pregúntese:

  • ¿Demuestra mi conducta que respeto a mi cónyuge?
  • ¿Le dedico el tiempo y la atención que merece?
  • ¿Cree que su cónyuge estará de acuerdo con sus respuestas?

IIntente hacer esto:

  • Escriba tres maneras como le gustaría que le mostraran respeto.
  • Dígale a su cónyuge que haga lo mismo.
  • Después, intercámbiense las listas para que cada uno se esfuerce por mostrar respeto al otro de esas maneras específicas.
  • Céntrese en cómo usted debe mostrar respeto a su cónyuge.
  • Cuando uno de los dos toma la iniciativa, es más probable que el otro haga lo mismo.

Trate a su cónyuge con respeto

El esposo dice: Cuando mi esposa se enoja, se pasa un buen rato llorando. Si nos sentamos a hablar, se pone irritable o hasta se niega a dirigirme la palabra. Ya no sé qué hacer. Me dan ganas de tirar la toalla.

La esposa dice: “Cuando mi marido llegó a casa, yo estaba llorando. Intenté explicarle por qué, pero sin dejarme terminar me dijo que no era para tanto y que simplemente lo olvidara. Eso me irritó aún más”.

¿SE IDENTIFICA usted con alguno de los dos? Los dos quieren comunicarse, pero a menudo acaban frustrados. ¿Por qué será?

Los hombres y las mujeres se comunican de manera distinta, y sus necesidades también son diferentes. La mujer quizás anhele expresar sus sentimientos francamente y con frecuencia. En cambio, muchos hombres tratan de preservar la paz arreglando los problemas enseguida y evitando los temas espinosos. Así pues, ¿cómo puede usted cerrar esa brecha y abrir las líneas de comunicación con su cónyuge? La clave está en el respeto.

La persona respetuosa valora a los demás y procura entender cómo se sienten. Puede que a usted le hayan enseñado desde la infancia a respetar a quienes tienen más autoridad o experiencia. Sin embargo, en el matrimonio la dificultad estriba en respetar a alguien que está en el mismo nivel.

La falta de respeto en el hogar provoca tensiones y amargos conflictos.

Un rey sabio escribió: “Más vale comer pan duro y vivir en paz que tener muchas fiestas y vivir peleando” (Proverbios 17:1). La Biblia aconseja al esposo que honre, o respete, a su esposa (1 Pedro 3:7).  Igualmente, “la esposa debe tenerle profundo respeto a su esposo” (Efesios 5:33).

Ahora bien, ¿cómo pueden lograr comunicarse con respeto?

Cuando su cónyuge se exprese

¿Cuál es el problema?

A muchas personas les gusta más hablar que escuchar. ¿Es usted una de ellas? La Biblia dice que “responder a un asunto antes de oírlo” es una tontedad (Proverbios 18:13). ¿Por qué es importante escuchar antes de hablar?

También está el caso de algunos hombres y mujeres que se sienten incómodos y se cohíben si su pareja los presiona para que se expresen.

¿Cómo resolverlo?

Si tienen que hablar de algún tema delicado, háganlo cuando estén tranquilos y relajados. ¿Y si al otro le cuesta expresarse? Comprenda que “las intenciones secretas son como aguas profundas” y que el “inteligente sabe descubrirlas” (Proverbios 20:5). Si se saca muy aprisa un cubo de un pozo, se perderá mucha agua. De la misma forma, si apremia demasiado a su cónyuge, es posible que este se ponga a la defensiva y usted pierda la oportunidad de sacar lo que hay en su corazón. En vez de eso, hágale preguntas con amabilidad y respeto, y tenga paciencia si no le expresa sus sentimientos tan rápido como usted quisiera.

Cuando su pareja hable, sea “presto en cuanto a oír, lento en cuanto a hablar, lento en cuanto a ira” (Santiago 1:19). El buen oyente no solo escucha con los oídos, sino también con el corazón. Por tanto, procure entender los sentimientos de su cónyuge. Este percibirá su respeto —o su falta de respeto— por la forma en que lo escuche.

Jesús nos enseñó cómo hacerlo. Por ejemplo, cuando un hombre enfermo se le acercó para pedirle ayuda, él no le resolvió de inmediato su problema. Primero lo escuchó, después sintió su angustia en el corazón, y por último lo sanó (Marcos 1:40-42). Trate de seguir también esos tres pasos. Recuerde que lo más probable es que su pareja espere comprensión, no una solución instantánea. De modo que escuche con cuidado, sienta lo que el otro siente, y entonces, solo entonces, piense qué se puede hacer. Así le mostrará verdadero respeto.

¿POR QUÉ NO INTENTA ESTO? La próxima vez que su cónyuge empiece a hablarle, reprima el impulso de contestarle inmediatamente. Espere a que termine, y no le responda hasta que usted comprenda lo que quiso decir. Más tarde pregúntele: “¿Sentiste que de verdad te estaba escuchando?”.

Cuando usted se exprese

¿Cuál es el problema?

“En las comedias de televisión es algo muy normal criticar, insultar y hablar con sarcasmo al cónyuge”, comenta Linda, citada antes. Además, muchas personas crecen en hogares donde nadie se habla con respeto. Y cuando se casan y forman su propia familia, les cuesta evitar ese patrón de comportamiento.

¿Cómo resolverlo?

Asegúrese de que cuanto diga de su cónyuge “sea bueno para edificación según haya necesidad, para que imparta lo que sea favorable a los oyentes”  (Efesios 4:29). Dicho de otro modo, sus palabras deben transmitir una imagen favorable de su pareja.

Incluso cuando estén a solas, no caiga en la tentación de usar lenguaje hiriente u ofensivo. En el antiguo Israel, Mical se enfadó con su esposo, el rey David, y con desprecio le dijo que se había portado “como uno de los casquivanos”. Al llamarlo casquivano, o alocado, no solo ofendió a su esposo, sino que también desagradó a Dios (2 Samuel 6:20-23). ¿Cuál es la lección? Cuando hable con su cónyuge, preste atención a lo que dice (Colosenses 4:6, nota).

Una viuda anciana de tiempos antiguos animó a sus nueras a hallar “un lugar de descanso, cada cual en la casa de su esposo” (Rut 1:9). Cuando los cónyuges se tratan con dignidad, hacen de su hogar “un lugar de descanso”.

¿POR QUÉ NO INTENTA ESTO?

Pregúntele: “Cuando hablo de ti en público, ¿sientes que te halago, o que te humillo? ¿Te parece que puedo mejorar?”. Entonces escuche bien lo que el otro diga y siga sus sugerencias.

Reconozcan que no son iguales

¿Cuál es el problema?

Algunos recién casados creen erróneamente que como la Biblia dice que son “una sola carne”, los dos han de tener la misma opinión y personalidad (Mateo 19:5). Sin embargo, no tardan en descubrir que esa idea no es realista. Al poco tiempo, sus diferencias provocan frecuentes discusiones.

¿Cómo resolverlo?

Acéptense el uno al otro como son y respeten sus diferencias. Para ilustrarlo: la vista y el oído no tienen la misma función; sin embargo, ambos sentidos se complementan para que podamos cruzar la calle sin percances.

Cuando su pareja opine o reaccione de forma distinta a usted, tenga en cuenta los sentimientos del otro y no se centre en los suyos (Filipenses 2:4).

¿POR QUÉ NO INTENTA ESTO?

Haga una lista de los aspectos en que la opinión de su cónyuge o su forma de manejar las cosas sea superior a la suya (Filipenses 2:3).

El respeto es imprescindible para disfrutar de una unión estable y feliz. “En el matrimonio, el respeto aporta satisfacción y seguridad. Vale la pena cultivarlo”.

Cómo mostrar agradecimiento

Las muestras de agradecimiento son fundamentales para que un matrimonio sea feliz. Sin embargo, con el tiempo muchas personas casadas ya no ven las buenas cualidades de su cónyuge y mucho menos le dicen cuánto las aprecian. Un consejero matrimonial comenta respecto a la mayoría de las parejas que lo consultan: “Están mucho más preocupados por lo que no sucede en su matrimonio que por lo que sí sucede. Todos vienen a decirme lo que necesitan cambiar en su relación, pero no lo que necesitan conservar. El error que cometen estas parejas es que no demuestran su amor siendo agradecidos”.

¿Cómo pueden usted y su cónyuge evitar ese error?

LO QUE DEBEN SABER

Las expresiones de agradecimiento pueden reducir el estrés en el matrimonio. La relación suele mejorar cuando el esposo y la esposa se esfuerzan por fijarse en las buenas cualidades de su cónyuge y lo alaban por ellas. Esto puede incluso aliviar los momentos de tensión.

Para las esposas. “Muchas mujeres tienden a subestimar la increíble presión que soportan los hombres para mantener a sus familias”. En algunas sociedades, esa presión existe aunque ambos cónyuges tengan un empleo.

Para los esposos. Por lo general, los hombres no valoran lo que hacen las esposas para apoyar a la familia, ya sea trabajando fuera de casa, cuidando de los hijos o atendiendo las labores domésticas. Una esposa, que lleva casada unos tres años, afirma: “Todos cometemos errores, pero me siento mal cuando soy yo la que se equivoca. Por eso, cuando mi esposo me dice, por ejemplo, que he atendido bien los quehaceres del hogar, veo que me quiere a pesar de mis errores y que cuento con su apoyo. Eso me anima mucho”.

Por el contrario, la unidad del matrimonio podría verse amenazada si uno de los cónyuges siente que lo que hace se da por sentado. Una esposa dice: “Cuando crees que tu esposo no te aprecia, es fácil sentirte atraída por alguien que sí lo haga”.

 LO QUE PUEDEN HACER

Sean observadores. Durante una semana, fíjese en las buenas cualidades de su cónyuge. También ponga atención en cómo contribuye al buen funcionamiento del hogar. Quizás descubra cosas que hasta ahora había dado por sentadas. Al final de la semana, haga dos listas: una con las cualidades que valora de su cónyuge y otra con las cosas que él o ella hizo por la familia (clave bíblica: Filipenses 4:8).

¿Por qué es necesario ser observador? “Cuando llevas casada unos años —comenta una mujer —, es fácil pasar por alto lo que hace tu esposo. Dejas de ver las cosas buenas que hace y tiendes a concentrarte más en lo que no hace”.

Pregúntese si está dando por sentado todo el trabajo que hace su cónyuge. Por ejemplo, si su esposo hace alguna reparación en casa, ¿se retiene de darle las gracias porque piensa que atender esas tareas es su deber? O si usted es el esposo, ¿cree que no es necesario agradecer lo que hace su esposa para cuidar de sus hijos porque eso es lo que se espera de una madre? Póngase la meta de reconocer y agradecer todos los esfuerzos que hace su cónyuge —sean grandes o pequeños— para contribuir al bienestar de su familia (clave bíblico: Romanos 12:10).

Expresen su agradecimiento. La Biblia dice que debemos demostrar nuestro agradecimiento, no solo sentirlo (Colosenses 3:15). De modo que adquiera el hábito de dar las gracias a su cónyuge. James explica: “Ver que mi esposa valora lo que hago hace que quiera ser un mejor esposo y que me esfuerce más para que nuestro matrimonio funcione” (clave bíblica: Colosenses 4:6).

Los matrimonios que tienen la costumbre de mostrarse gratitud fortalecen su relación. Un esposo dice: “Creo que muchos matrimonios podrían salvarse si ambos cónyuges se concentraran en lo que les gusta del otro. Cuando surjan problemas, será menos probable que quieran poner fin a su relación porque tendrán un recordatorio constante de lo bien que están juntos”.

Cómo demostrar cariño

Con el paso de los años, algunos matrimonios se demuestran cada vez menos cariño. ¿Debería preocuparse si eso está ocurriendo en su matrimonio?

 Lo que deben saber

El cariño es vital para que un matrimonio sea fuerte. Al igual que necesitamos alimento y agua para estar fuertes y sanos, recibir cariño constante hará que el matrimonio sea fuerte. Incluso tras décadas de matrimonio, los casados necesitan seguir sintiéndose queridos y valorados por su pareja.

El amor verdadero no es egoísta. Busca la felicidad de la otra persona. Así que, en vez de expresar cariño solo cuando tiene el deseo, el que es amable está pendiente de la necesidad de cariño de su cónyuge y hace todo lo posible por dárselo.

Por lo general, las esposas necesitan más muestras de cariño que los esposos. Puede que un hombre quiera mucho a su esposa. Pero, si solo se lo demuestra al principio y al final del día o solo antes de las relaciones sexuales, tal vez ella no esté tan segura de que realmente la quiera. Es mucho mejor ser cariñoso a lo largo de todo el día.

 Lo que pueden hacer

Expresen su cariño con palabras. Con solo decir “te quiero mucho”, «te amo» o “eres lo mejor que me ha pasado” puede hacer que su esposa o esposo se sienta amado.

Una clave bíblica es: “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34).

Sugerencia: No se limite a decirle a su pareja lo que siente. Escríbale notas, correos electrónicos o mensajes de texto cariñosos.

Demuestren su cariño con hechos. Darse un abrazo, un beso o tomarse de la mano son maneras de mostrar que cuando usted dice “te quiero” realmente lo siente. También puede demostrar su afecto con una caricia, con una mirada o, de vez en cuando, con un regalo. Otra forma de demostrar su cariño es haciendo cosas prácticas. Por ejemplo, un esposo podría ayudar a su esposa a cargar las bolsas de la compra, abrirle la puerta, lavar los platos o la ropa y cocinar. Para muchas esposas, estas no solo son maneras de ayudar, sino maneras de demostrar cariño.

Clave bíblica: “No amemos de palabra ni con la lengua, sino en hecho y verdad” (1 Juan 3:18).

Sugerencia: Trate a su esposo o esposa con la misma amabilidad que cuando eran novios.

Reserven tiempo para ustedes dos. Pasar tiempo a solas fortalece su matrimonio y le confirma a su pareja que usted disfruta de su compañía. Por supuesto, apartar tiempo es difícil si tienen hijos o si hay muchos asuntos importantes que atender. Pero quizás puedan hacer planes para algo tan sencillo como salir a caminar los dos solos de vez en cuando.

Clave bíblica: “Que se aseguren de las cosas más importantes” (Filipenses 1:10).

Sugerencia: Aunque están muy ocupados, algunos matrimonios planean cada cierto tiempo una “cena romántica” o un “fin de semana romántico”.

Conózcanse más. Cada persona tiene necesidades de cariño diferentes. Hablen sobre las muestras de afecto que más les gustan y si necesitan recibir más cariño. Después, esfuércense por atender las necesidades del otro. Recuerden que el cariño es vital para tener un matrimonio fuerte.

Clave bíblico: “El amor no busca sus propios intereses” (1 Corintios 13:4, 5).

Sugerencia: En lugar de exigir cariño, pregúntese: “¿Qué puedo hacer yo para que mi pareja sea más cariñosa conmigo?”.

Cumpla con su compromiso

El día de su boda, usted hizo un voto, una promesa solemne. Ese día asumió un compromiso para toda la vida: nunca abandonar a su cónyuge y resolver juntos los problemas.

Pero con el tiempo, las discusiones pasan factura y la relación empieza a desgastarse. Quizás sienta que ya no vale la pena seguir luchando por salvar su matrimonio.

LO QUE DEBE SABER

El compromiso no es el problema. A mucha gente le incomoda el compromiso. Algunos temen que los encadene de por vida a una mala decisión. Pero en realidad, puede ser el ancla que le dé estabilidad a la relación. Una esposa comenta: “Lo bueno del compromiso es que sabes que cuando surge algún problema, ninguno de los dos pensará en marcharse”.  Incluso si hay problemas graves, tener la tranquilidad de que el matrimonio no se va a romper hace que sea más fácil resolverlos.

 LO QUE PUEDE HACER

Analice su opinión del compromiso. “Hasta que la muerte los separe.” ¿Cómo le hacen sentir esas palabras: atrapado o seguro? Y cuando surgen problemas, ¿le tienta la idea de separarse? Para fortalecer su compromiso, es indispensable que vea su matrimonio como algo permanente. (Clave bíblica: Mateo 19:6.)

Eche un vistazo a su familia. Tal vez su opinión sobre el compromiso esté marcada por la relación que hubo entre sus padres.

Frase comùn de una persona: “Mis padres se divorciaron cuando yo era niña Eso ha hecho que me cueste comprometerme del todo.” Pero esté tranquilo(a), lo que les pasó a ellos no tiene por qué pasar en su matrimonio. Ustedes no tienen por qué repetir la misma historia. (Clave bíblica: Gálatas 6:4, 5.)

Cuide sus palabras. En medio de una discusión acalorada, no diga cosas como “¡Te voy a dejar!” o “¡Me voy a ir con alguien que me quiera y me comprenda!”. Más tarde se arrepentirá de haberlo dicho. ¿Por qué? Porque esos comentarios debilitan la relación, no solucionan nada y pueden desencadenar una avalancha de insultos. En vez de usar palabras hirientes, diga algo así: “Vamos a calmarnos, y tratemos de buscar una solución entre los dos”. (Lea: Proverbios 12:18.)

Exprese abiertamente su lealtad. Tenga una foto de su cónyuge en su lugar de trabajo. Si sale de viaje, llámelo todos los días. Hable bien de su matrimonio. No olvide que son un equipo y acostúmbrese a hablar de “nosotros”. Así les recordará a los demás —y a usted mismo— que está decidido a ser leal.

Busque buenos ejemplos. Fíjese en matrimonios de muchos años que han sabido solucionar sus problemas. Pregúnteles: “¿Cómo han hecho para no dejar de quererse? ¿Qué les ha ayudado a cumplir con su compromiso?”.

La Biblia dice: “El hierro se afila con hierro, y el ser humano aprende de sus semejantes” (Proverbios 27:17, La Palabra de Dios para Todos). Teniendo este principio en mente, busque la ayuda de matrimonios felices.

Cómo fortalecer el sentido del compromiso en el matrimonio

Una esposa cuenta: «Desde hacía un tiempo sentía que algo no andaba bien. Mi esposo, estaba muy distante conmigo y trataba con frialdad a nuestros hijos. Su forma de comportarse había cambiado desde que instalamos Internet en casa, y yo tenía razones para sospechar que estaba viendo pornografía. Cierta noche esperé a que los niños estuvieran acostados y le pregunté qué estaba pasando.

Entonces me confesó que había entrado en algunos sitios pornográficos. No podía creer que eso me estuviera sucediendo. Perdí toda mi confianza en él. Y para complicar las cosas, en aquella época un compañero de trabajo había empezado a mostrarse muy atento conmigo”.

El marido explica: “Hace algún tiempo, mi esposa descubrió una fotografía guardada en la computadora y me preguntó qué hacía eso ahí. Cuando le confesé que veía pornografía en Internet, se puso furiosa. Me sentí horriblemente culpable y avergonzado, y pensé: ‘Este es el fin del matrimonio’”.

EN SU opinión, ¿qué fallaba en la relación de este matrimonio? Tal vez piense que el principal problema era que él veía pornografía. Sin embargo, como el propio esposo comprendió después, aquel vicio solo era un síntoma de un problema más profundo: la falta de un verdadero sentido del compromiso hacia su cónyuge.

Como es natural, una pareja se casaron con la ilusión de disfrutar juntos de una vida feliz y llena de amor. Sin embargo, el compromiso que los unía se fue debilitando con el tiempo, y cada vez se sentían más lejos el uno del otro. Eso mismo les ocurre a muchas parejas hoy día.

¿Siente usted que, con el paso de los años, se ha ido distanciando de su cónyuge? Si así es, ¿qué puede hacer? Para averiguarlo, veamos las siguientes preguntas y respuesta: ¿Qué significa tener un verdadero sentido del compromiso en el matrimonio? ¿Qué puede debilitar ese compromiso? Y ¿cómo podemos fortalecerlo?

1. ¿Qué es el compromiso?

Muchos cónyuges lo definirían como el sentido del deber que los mantiene unidos. Por poner   un ejemplo, una pareja tal vez decida permanecer junta para no perjudicar a sus hijos, o porque sabe que ha contraído un compromiso ante Dios, el fundador del matrimonio (Génesis 2:22-24). Sin duda, motivos como esos son encomiables y pueden contribuir a que la relación supere tiempos difíciles. Pero si los cónyuges quieren ser realmente felices, debe unirlos algo más que una simple obligación.

Cuando Jehová Dios instituyó el matrimonio, se propuso que este brindara felicidad y profunda satisfacción a los casados. Por ejemplo, él quiere que el esposo ‘se regocije con su esposa’, que la ame profundamente y la haga sentirse amada. También espera que la mujer sienta ese mismo amor por su esposo (Proverbios 5:18; Efesios 5:28). Para que los cónyuges lleguen a estar así de unidos se requiere que ambos aprendan a confiar el uno en el otro y se esfuercen por cultivar una amistad para toda la vida. De esta forma, su sentido del compromiso se hace más fuerte. Y entonces su relación se vuelve tan estrecha que la Biblia dice que son —metafóricamente hablando— “una sola carne” (Mateo 19:5).

Podríamos comparar el sentido del compromiso a la mezcla que mantiene firmemente unidos los ladrillos de una casa. Para crear dicha mezcla hay que combinar varios materiales, como arena, cemento y agua. Del mismo modo, el compromiso en el matrimonio está formado por varios componentes, como el sentido del deber, la confianza y la amistad. Ahora bien, ¿qué puede debilitar ese vínculo?

2. Actitudes que pueden debilitarlo

El compromiso exige esfuerzo y espíritu de sacrificio. Hay que estar dispuesto a dejar a un lado las preferencias personales para complacer al otro. Desde luego, hoy día son pocos los que ceden a los deseos de alguien sin esperar nada a cambio. Algunos hasta lo consideran totalmente inadmisible. Lo habitual es preguntarse: “¿Y qué gano yo con eso?”. Pero piense: ¿cuántas personas egoístas conoce usted que tengan un matrimonio realmente feliz? Seguramente muy pocas, por no decir ninguna. ¿Y por qué? Porque quienes solo piensan en sí mismos no suelen permanecer con su pareja cuando es necesario sacrificarse, especialmente si creen que las pequeñas concesiones que quizás deban hacer no les reportarán beneficios inmediatos. No importa cuánto romanticismo hubiera al principio: si no hay verdadero compromiso, el amor terminará enfriándose.

La Biblia es realista y reconoce que estar casado supone mucho esfuerzo. Señala que “el hombre casado se inquieta por las cosas del mundo, en cuanto a cómo ganar la aprobación de su esposa” y que “la mujer casada se inquieta por las cosas del mundo, en cuanto a cómo ganar la aprobación de su esposo” (1 Corintios 7:33, 34). Por desgracia, aunque estemos dispuestos a hacer sacrificios, no siempre somos capaces de comprender las preocupaciones de nuestra pareja o de valorar lo que hace por nosotros. Si los cónyuges no se demuestran cuánto se aprecian, es muy probable que sufran mayor “tribulación en la carne” (1 Corintios 7:28).

Para que su matrimonio supere los malos momentos y se fortalezca durante los buenos, es vital que ambos vean su relación como algo duradero. ¿Cómo puede usted adoptar ese punto de vista y ayudar a su cónyuge a hacer lo mismo?

3. Cómo fortalecer el sentido del compromiso

Es esencial ser humilde y llevar a la práctica los consejos de la Palabra de Dios, la Biblia. De ese modo, usted se beneficiará y también su cónyuge (Isaías 48:17). A este respecto, veamos un par de consejos muy útiles.

1. Haga de su matrimonio una prioridad en la vida.

El apóstol Pablo escribió: “Asegúrense de las cosas más importantes”. Dios concede mucha importancia a la forma en que el hombre trata a su   esposa, y viceversa. La Biblia muestra que el esposo que honra a su mujer recibirá honra de parte de Jehová, y que la esposa que respeta a su marido tiene “gran valor a los ojos de Dios” (1 Pedro 3:1-4, 7).

¿Cuánta importancia tiene para usted su matrimonio? Normalmente, invertimos más tiempo en los asuntos que consideramos más importantes. Así, podemos preguntarnos: “¿Cuánto tiempo le dediqué el mes pasado a mi cónyuge? ¿Qué cosas concretas hice para confirmarle que sigue siendo mi mejor amigo (o amiga)?”. Si le dedicó poco o ningún tiempo a su matrimonio, puede que a su pareja le cueste creer que usted siente un verdadero sentido del compromiso.

¿Cree su cónyuge que usted se siente realmente comprometido con su matrimonio? ¿Cómo puede averiguarlo?

2. Evite la infidelidad en todas sus formas.

Jesucristo afirmó: “Todo el que sigue mirando a una mujer a fin de tener una pasión por ella ya ha cometido adulterio con ella en su corazón” (Mateo 5:28). Cuando una persona tiene relaciones sexuales con alguien que no es su cónyuge, causa un enorme daño a su matrimonio. Tanto es así que la Biblia indica que el adulterio proporciona base válida para divorciarse (Mateo 5:32).

Las anteriores palabras de Jesús muestran que el corazón de la persona puede albergar deseos inmorales mucho antes de cometer el adulterio propiamente dicho. Cuando alguien da rienda suelta a pensamientos de esa clase, ya está traicionando a su cónyuge.

Para conservar el sentido del compromiso en el matrimonio, también hay que estar firmemente resuelto a no ver pornografía. Aunque algunos digan lo contrario, la pornografía es veneno para el matrimonio.

Un fiel siervo de Dios de tiempos antiguos llamado Job dio un buen ejemplo de verdadero compromiso hacia su matrimonio y hacia Dios. Él celebró ‘un pacto con sus ojos para no mostrarse atento a una virgen’ (Job 31:1). ¿Cómo podemos imitar su ejemplo?

Además de no ver pornografía, es necesario evitar cualquier relación demasiado apegada con alguien del otro sexo. Puede que a algunos les parezca que no hacen ningún daño a su matrimonio al andar coqueteando con otras personas, pero la Palabra de Dios advierte: “El corazón es más traicionero que cualquier otra cosa, y es desesperado. ¿Quién puede conocerlo?” (Jeremías 17:9).

Para averiguar si nuestro corazón nos ha engañado, conviene que nos preguntemos: “¿Le presto más atención a alguna otra persona que a mi propio cónyuge? Cuando me entero de una buena noticia, ¿a quién se la cuento primero: a mi pareja, o a esa otra persona? Si mi esposo (o esposa) me pidiera que no tratara tanto a dicha persona, ¿cómo reaccionaría? ¿Me molestaría, o accedería de buena gana?”.

¿POR QUÉ NO INTENTA ESTO? Si se siente atraído por otra persona, limite su trato a lo estrictamente necesario. No la compare con su cónyuge ni piense en qué aspectos parece ser mejor. Al contrario, concéntrese en las virtudes de su pareja (Proverbios 31:29). Recuerde las razones por las que se enamoró de su cónyuge y pregúntese: “¿Realmente ha perdido aquellas cualidades, o es que he dejado de fijarme en ellas?”.

Sean leales el uno al otro

DELE PRIORIDAD A SU MATRIMONIO

Sean leales el uno al otro

“Lo que Dios ha unido bajo un yugo, no lo separe ningún hombre.” (Marcos 10:9)

Jehová quiere que lleguemos a “amar la lealtad” (Miqueas 6:8). Esto es particularmente importante en el matrimonio, porque sin lealtad no hay confianza. Y la confianza es esencial para que el amor crezca.

Hoy en día, la lealtad matrimonial está en peligro. Para proteger su matrimonio, debe estar determinado a hacer dos cosas.

 1 Dele prioridad a su Matrimonio

LA BIBLIA DICE: “Asegúrense de las cosas más importantes” (Filipenses 1:10). Su matrimonio es una de las cosas más importantes de su vida. Merece que le dé prioridad.

Jehová quiere que usted solo tenga ojos para su pareja y que ambos disfruten de la vida juntos (Eclesiastés 9:9). Él deja claro que nunca debería descuidar a su cónyuge, sino buscar maneras de hacerlo feliz (1 Corintios 10:24). Que su cónyuge sienta que usted lo necesita y valora.

QUE PUEDE HACER:

  • Pase a menudo tiempo con su pareja, dedicándole toda su atención

  • Piense en los dos, no solo en usted

2 Proteja su corazón

LA BIBLIA DICE: “Todo el que sigue mirando a una mujer a fin de tener una pasión por ella ya ha cometido adulterio con ella en su corazón” (Mateo 5:28). Si alguien sigue pensando en ideas inmorales, en cierto sentido ya está siendo infiel a su cónyuge.

Jehová dice que es necesario proteger el corazón (Proverbios 4:23; Jeremías 17:9). Para lograrlo, tenga cuidado con lo que ve (Mateo 5:29, 30). Siga el ejemplo del patriarca Job, que hizo un pacto con sus ojos para no mirar con deseo a otra mujer (Job 31:1). Resuélvase a no ver pornografía. Y por nada del mundo desarrolle sentimientos románticos por una persona que no sea su cónyuge.

QUE PUEDE HACER:

  • Deje claro a los demás que tiene un fuerte sentido de compromiso hacia su cónyuge

  • Respete los sentimientos de su pareja y corte de inmediato cualquier relación que a él o a ella le incomode

PONGA DE SU PARTE

Sea sincero consigo mismo y reconozca sus debilidades (Salmo 15:2). No se avergüence de pedir ayuda (Proverbios 1:5). Si lo asaltan pensamientos inmorales, no se dé por vencido, siga luchando (Proverbios 24:16). Jehová bendecirá sus esfuerzos por mantenerse leal a su cónyuge.