Un matrimonio puede ser realmente dichoso. ¡Hay “claves” y principios confirmados por la experiencia que contribuyen a su felicidad! Nuestro éxito depende de nuestra voluntad de practicar estas claves en nuestra vida matrimonial.

Decenas de mujeres me han dicho con llanto en los ojos: “¡Mi esposo no me habla! Es distante. Ya no me dice nada. Aunque compartimos la misma casa y la misma comida, la mayor parte del tiempo me siento sola”.

La descomposición del matrimonio y la familia en las sociedades occidentales es una epidemia. Las estadísticas son espantosas, y serían mucho peores si no fuera porque millones de parejas optan por convivir sin el beneficio del matrimonio. Como no hubo boda, cuando estas parejas se separan, tampoco se registra un divorcio… cosa que sucede mucho más pronto que si se tomaran el trabajo de casarse.

Por estas situaciones debemos de tomar en serio nuestro matrimonio, trabajando juntos se logra más de lo que podemos imaginar.

En las próximas secciones sobre el Plan de Dios en el Matrimonio podremos encontrar como edificarlo y fortalecerlo.