Sean sensatos en los asuntos financieros.

«El amor no es posesivo. El amor tiene buenas maneras y no persigue ventajas egoístas» (1 Corintios 13:4 edición inglesa de Phillips).
«Dios ama al dador alegre» (2 Corintios 9:7).

Todas las posesiones e ingresos en el matrimonio deben ser «nuestros» y no «tuyos» y «míos». Parte de las entradas pertenecen a la esposa para comprar los comestibles y la ropa, y para hacer frente a las necesidades del hogar. Esa suma debe dársele sin discutir. Esposo y esposa deben tener sumas iguales (siempre que sea posible) para gastar a gusto sin dar cuenta de ello. Un esposo mezquino hace a su esposa infeliz, acusándola muy a menudo de que es gastadora y derrochadora. Mostrar confianza en la capacidad administrativa del cónyuge, hace que éste o ésta sea mejor administrador.