La leche materna contiene todos los nutrientes que el bebé necesita, además de hormonas y anticuerpos que no se encuentran en las leches de fórmula. Al mismo tiempo, la lactancia materna previene en la mamá el cáncer de pecho.

Sin embargo, a menudo, las mamás abandonan la lactancia materna o no consiguen alargarla hasta los seis meses. Existen dos momentos críticos en los que las mamás se sienten particularmente vulnerables y tienden a pasar a la leche de fórmula, no por motivos fisiológicos, sino por inseguridad:

– Durante los primeros veinte días, entre la salida del hospital y la primera visita al pediatra. Las mamás se sienten muy cansadas por el parto y sin fuerzas para el esfuerzo que requiere la lactancia materna. En estos casos, muchas mamás prefieren la lactancia artificial, una solución más «cómoda».

En este caso, la constancia y el apoyo del entorno familiar son muy importantes. Además, existen algunos trucos o consejos que pueden ayudar a las mamás con ciertas dificultades para conseguir una lactancia satisfactoria.

De todos modos, a pesar de los beneficios de la leche materna, aquellas mamás que por un motivo u otro no puedan dar el pecho no deben sentirse mal o culpabilizarse.

Lactancia: ¿el bebé come suficiente?

Para saber si el bebé está tomando toda la cantidad de leche materna que necesita y, por lo tanto, está bien alimentado, sólo tienes que asegurarte de que el niño…

• Moja de 5 a 8 pañales al día.
• Aumenta en torno a 100-200 gramos a la semana.
• Come cada dos o tres horas y hace un total de 8-12 tetadas al día.
• Tiene aspecto saludable y está sano y activo.
• Además, durante la tetada comprueba que haya leche en la comisura de los labios del bebé.

Estas claves pueden servirte también si el bebé toma leche de fórmula, en lugar del pecho. De este modo, si el pequeño cumple con estos requisitos, significa que está bien alimentado.

Si el bebé no come suficiente

En algunos casos, puede que la mamá no produzca leche suficiente para satisfacer las exigencias de su bebé. En tal caso, no te desanimes a la primera ni te rindas.

La clave está en la estimulación del pecho. Cuanto más succione el bebé, más leche producirá. La tranquilidad y la serenidad también ayudarán. Descarta también otras posibles causas de origen físico o psicológico, como un desajuste hormonal o cierto estrés y cansancio.