Hipócrates (460-377 a.C.), Aristóteles (384- 322 a.C.) y Herófilos ya mencionaban la existencia de unos vasos que contenían un líquido incoloro.
En la época de la Antigüedad clásica pasaron casi dos mil años en los que en Occidente no se progresó en el campo de la medicina hasta el siglo XVII, en el Renacimiento, en el que Gaspar Aselli (1581-1626) pudo relacionar el contenido de estos vasos con el proceso digestivo. Por otra parte, Jean Pecquet (1622-1674) de origen francés, descubrió el principal conducto de la linfa y un receptáculo en su inicio.
Olf Rudbeck (1630-1702) de origen sueco y Thomas Bartholin (1655-1738) danés fueron los primeros en considerar el sistema linfático vascular como una unidad funcional. Ellos definieron y denominaron por primera vez los ganglios linfáticos, los vasos linfáticos y la linfa.
El Dr. A. Winiwater (1848-1917), austriaco, a finales de siglo pasado; desarrolló un método de tratamiento para los grandes edemas de las extremidades combinando masaje suave, medidas compresivas y elevación postural de las extremidades afectadas para favorecer el retorno linfático. A pesar de conseguir buenos resultados, este método cayó desgraciadamente en el olvido al cabo de unos años.
El matrimonio Vodder se dedicó a nuevo tipo de masaje desarrollado por ellos, naciendo y conocemos como Drenaje Linfático Manual (DLM).
Hace no muchos años, investigadores alemanes, austriacos y belgas comenzaron a estudiar los efectos del DLM a un nivel mucho más científico que el desarrollado por Vodder.