Resuelvan hablarse bondadosamente.

«La blanda respuesta quita la ira» (Proverbios 15:1). «Goza de la vida con la mujer que amas» (Eclesiastés 9:9). «Cuando ya fui hombre dejé lo que era de niño» (1 Corintios 13:11).

Esfuércense por hablar en forma suave y bondadosa. Cuando se es atacado, el silencio es a menudo el mejor método para calmar la ira. Las decisiones que se hacen cuando se está enojado, cansado o desanimado, no son las mejores, de manera que es mejor relajarse y esperar que pase la tormenta antes de hablar. Y cuando se comunique con su cónyuge de nuevo, que sea suavemente y con amor. Las palabras ásperas y airadas destruyen el deseo de agradar.