Recuerden que Dios los unió en matrimonio.

Dijo Cristo: «Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Por tanto, lo que Dios juntó, no lo
separe el hombre» (Mateo 19:5-6).

¿Casi ha desaparecido el amor en el hogar? El Diablo (ese nefasto destructor de hogares) es responsable de esto. No olviden que Dios mismo los unió en matrimonio y el plan de él es que permanezcan juntos y felices. El traerá felicidad y amor a sus vidas si obedecen sus reglas divinas mandamientos). Para Dios todo es posible (Mateo 19:26). No desesperen. Dios que pone amor en el corazón de un misionero por los nativos de lejanos lugares puede fácilmente proveer el amor del uno por el otro si se lo permiten.