Nunca se retiren a dormir enojados.
«No se ponga el sol sobre vuestro enojo» (Efesios 4:26). «Confesaos vuestras ofensas unos a otros» (Santiago 5:16). «Olvidando ciertamente lo que queda atrás» (Filipenses 3:13). «Sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo» (Efesios 4:32).
Permanecer enojados el uno con el otro por ofensas pequeñas o grandes, es muy peligroso. A menos que se resuelvan prontamente, aun los problemas más pequeños se arraigan en la mente como convicciones y actitudes que afectarán adversamente toda su filosofía de la vida. Por eso Dios nos pide que eliminemos todo enojo antes de retirarnos a dormir. Sean lo suficientemente nobles para perdonar y decir con sinceridad: «Perdóname». Después de todo, nadie es perfecto. Reconozcan el error cuando lo cometan. Además, reconciliarse es una experiencia muy agradable, y tiene un poder extraordinario para mantener la
unión matrimonial. ¡Dios lo sugiere! Da resultado.